Abuso Sexual

¿EN QUÉ CONSISTE?

El abuso sexual es un delito que puede ocurrir cuando una persona adulta o varias utilizan a una niña, niño o adolescente para:

  • Estimularse sexualmente.
  • Estimular sexualmente a una niña, niño o adolescente.
  • Estimular sexualmente a otra persona.
También puede suceder entre un/a adolescente y una niña o niño más pequeña/o.

Se considera siempre un sometimiento, independientemente de si la chica o el chico entienden lo que les está pasando, e incluso cuando no muestre signos de rechazo. También puede pasar que la persona adulta manipule a la niña o al niño haciéndole creer que se trata de manifestaciones de afecto. Puede suceder con o sin contacto físico, aunque no haya lesiones. Incluye:

  • Exhibicionismo, juegos sexuales, espiar la intimidad, exhibir material pornográfico o fotografiarlos en poses sexuales.
  • Manoseos, frotamientos y besos sexuales, instar a que niñas o niños tengan conductas sexuales entre sí y la penetración sexual o su intento por vía vaginal, anal y bucal, aun cuando se introduzcan dedos u objetos.
Puede ser un hecho aislado o darse de forma continuada, y ser cometido por alguien de la familia o del entorno cercano de la niña o niño, o por un desconocido.
El 60% de los casos atendidos entre 2018 y 2019 por el Programa Las Víctimas contra Las Violencias corresponden a niñas, niños y adolescentes, de los cuales más del 70% son de género femenino. El 46% de los casos sucedió en el hogar de la niña o niño y el 77% fue cometido por el entorno familiar o cercano1.
¿QUÉ IMPACTO TIENE?

La violencia en cualquiera de sus formas puede generar sufrimiento y tener distintas consecuencias negativas en la vida de las chicas y los chicos: perjudica su salud psíquica y física, afecta su desarrollo y debilita su autoestima. El impacto depende de la severidad de la agresión, la frecuencia, el vínculo conquien la ejerza y de la ayuda que puedan recibir. El abuso sexual en la infancia y la adolescencia genera un fuerte impacto a nivel emocional y psicológico en las víctimas (angustia, depresión, ansiedad) y puede provocar lesiones, generar infecciones y enfermedades de transmisión sexual y VIH, y tener como consecuencia un embarazo precoz y una maternidad forzada.
¿CÓMO SE IDENTIFICA?

No todas las niñas y los niños que han sido abusada/os sexualmente presentan síntomas, y muchos se asemejan a otros tipos de violencias o traumas. Incluso, muchas veces las niñas y los niños no identifican lo que les pasa o no pueden hablarlo.

Hay señales que son específicas del abuso sexual, como, por ejemplo:
  • El relato de la niña o el niño o de una tercera persona sobre el abuso sexual.
  • Lesiones en zona genital y/o anal.
  • Enfermedades de transmisión sexual.
  • Ropa interior rasgada o manchada.
  • Embarazo en adolescentes menores de 15 años.

Hay otras señales emocionales o del comportamiento a las que se les debe prestar atención:
  • Conductas hipersexualizadas en edades tempranas.
  • Conocimiento inapropiado para la edad acerca de la sexualidad que se manifiesta mediante juegos sexuales, conductas y lenguaje sexualizados.
  • Trastornos de la alimentación.
  • Cambios repentinos de conducta, retraimiento social, aumento de las pesadillas, terrores nocturnos, temores intensos, depresión, angustia y ansiedad.
  • Rechazo a quedarse solas/os con una persona en particular.
  • Fugas del hogar, conductas violentas de riesgo para su integridad física, autolesiones, intentos de suicidio.

EMBARAZO FORZADO CONTRA NIÑAS Y ADOLESCENTES


El embarazo en niñas y adolescentes menores de 15 años es uno de los efectos posibles del abuso sexual. Se considera forzado porque en la mayoría de los casos se presume que es consecuencia de abusos sexuales (específicamente antes de los 13 años) . También, puede producirse por barreras de acceso a la educación sexual integral o a servicios de salud con perspectiva en derechos, métodos anticonceptivos de larga duración, de barrera y/o anticoncepción de emergencia.
En la Argentina en el año 2018, se registraron 2.350 nacimientos de niñas y adolescentes menores de 15 años 2.
¿QUÉ IMPACTO TIENE SOBRE LAS NIÑAS Y ADOLESCENTES?

Una niña o adolescente embarazada tiene mayores riesgos de padecer problemas de salud asociados al embarazo y al parto que una mujer adulta. Las niñas menores de 15 años tienen una probabilidad cuatro veces mayor de mortalidad materna que las mujeres entre 20 y 24 años. A los riesgos propios del embarazo en edades tempranas, se suman los riesgos derivados del impacto emocional de la violencia: la culpabilización, la falta de contención y de apoyo. Si no pudo ser contado o si fue silenciado por el entorno, el embarazo también puede estar rodeado de ocultamiento y vergüenza. Además, el embarazo y/o la maternidad forzada pueden provocar la interrupción de la escolaridad, afectar la formación que necesitan para su inserción laboral calificada, afectar su vida social y la posibilidad de lograr un desarrollo integral.
¿CÓMO SE IDENTIFICA?

Las niñas y adolescentes con frecuencia desconocen los procesos de cambio corporal que implican un embarazo, situación que les dificulta reconocer las señales de un posible embarazo. Hay veces en que lo sospechan, pero la situación de abuso y el silenciamiento, les impide contarlo. Por estos motivos es frecuente que el embarazo se detecte en un estado avanzado, incluso en el momento en el que se desencadena el parto.

Algunas de las señales que pueden estar indicando un embarazo son 3:
  • Ausencia de menstruación.
  • Aumento de la sensibilidad y tamaño de las mamas.
  • Dolores de panza.
  • Náuseas, vómitos, mareos, desmayos.
  • Aumento de la frecuencia para orinar.

Frente a estas señales, y aunque la niña sea pequeña y no reconozca lo que le está sucediendo, es importante plantearse la posibilidad de la existencia de un embarazo.

Si la niña o adolescente reconoce que está embarazada, existen señales que pueden indicar que ese embarazo es producto de abusos sexuales: el ocultamiento y rechazo del embarazo, intentos de suicidio, ambigüedad y contradicciones acerca de la identidad del cogestante 4.

La detección temprana de los abusos sexuales es esencial para evitar los embarazos forzados. A su vez, la detección temprana de los embarazos forzados evita las maternidades forzadas y los riesgos que conlleva para la salud de la niña o adolescente.

Una niña o adolescente que transita un embarazo forzado tiene derecho a recibir información adecuada, completa y comprensible para poder evaluar y decidir si quiere continuarlo o acceder a la interrupción legal del embarazo (ILE).
En contexto de aislamiento, la detección de situaciones de violencia puede ser más difícil. Por eso es importante estar atentas/os: Si escuchás gritos, golpes en tu barrio. Si detectás cambios bruscos y marcados de comportamiento en las niñas, niños o adolescentes. Si escuchás, tomás conocimiento por cualquier vía o recibís pedidos de ayuda de alguna chica o chico.
Consultá, informate y actuá.

1 Un análisis de los datos del programa “Las Víctimas Contra las Violencias” 2018-2019.Serie Nro. 7 Violencia contra niñas, niños y adolescentes. Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación – UNICEF. 2019
2 Estadísticas vitales. Información básica Argentina - Año 2018. Serie 5 Número 62 Buenos Aires, diciembre de 2019. Ministerio de Salud. http://www.deis.msal.gov.ar/
3 Atención de niñas y adolescentes menores de 15 años embarazadas: hoja de ruta: herramientas para orientar el trabajo de los equipos de salud / Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ministerio de Salud de la Nación. Dirección de Promoción de La Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles; Ciudad Autónoma de Buenos Aires, UNICEF, 2019”.
4 Abusos sexuales y embarazo forzado en la niñez y adolescencia: lineamientos para su abordaje interinstitucional. Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia, 2018”.