Explotación Sexual

¿EN QUÉ CONSISTE?

La explotación sexual se produce cuando una niña, niño o adolescente es utilizada/o u obligada/o por una o más personas adultas a realizar actividades de carácter sexual con el objetivo de obtener un beneficio. Las formas más frecuentes son el uso de chicas y chicos para mantener contactos sexuales con personas adultas, la utilización en imágenes pornográficas o en espectáculos sexuales. Las víctimas de explotación sexual son principalmente niñas y adolescentes mujeres.

Si la utilización de la niña o el niño incluye su captación, transporte, traslado y acogida dentro o fuera del país se denomina trata de personas.

La principal forma de captación es mediante el engaño, que puede darse a través de diferentes formas:

  • En jóvenes, a través de terceros mediante ofertas laborales falsas (como, por ejemplo, cuidado de niñas/os, servicio doméstico, modelaje) o de propuestas engañosas que realiza una nueva pareja.
  • En niñas y niños de más corta edad, a veces es su propia familia o entorno cercano quien promueve su explotación sexual.
El secuestro también constituye una forma de captación para la explotación sexual.

El traslado consiste en desarraigar a la víctima del lugar en el que vive por medios de trasporte públicos y/o privados y suelen ser trasladadas cada cierto tiempo de un lugar a otro.

Quienes se ven expuestos a estos tipos de violencias nunca pueden ser consideradas/os responsables o cómplices y su consentimiento nunca es válido.
A pesar de que la explotación sexual y la trata constituyen una grave violación a los derechos humanos y son delitos asimilables a la esclavitud, en Argentina, entre enero de 2018 y julio de 2020, la Línea 145 registró 633 casos que involucran a niñas, niños y adolescentes.
¿QUÉ IMPACTO TIENE?

La violencia en cualquiera de sus formas genera sufrimiento y tiene consecuencias negativas en la vida de las chicas y chicos. La explotación sexual y la trata son formas de violencias de las más extremas que además de perjudicar la salud psíquica y física, afectan su vida de manera global, dificultando su autodeterminación. Pueden también interrumpir su educación, implicar la separación de sus familias, y poner en riesgo sus vidas.
¿CÓMO SE IDENTIFICA?

Las niñas, niños y adolescentes que están en situación de explotación o trata no siempre logran percibir su condición de víctimas. También pueden darse situaciones en las que aun comprendiendo lo que les pasa, no pueden salir de esa situación por diversas razones como, por ejemplo, porque están amenazadas/os, temen represalias contra ellas/os o sus familiares, no tienen recursos, están bajo vigilancia, ignoran dónde están, les han quitado sus documentos.

La explotación sexual y la trata de niñas, niños y adolescentes son delitos complejos, invisibilizados y naturalizados en la sociedad, y por ello muy difíciles de percibir, ya que los mitos y estereotipos sociales impiden ver, muchas veces, cuándo una niña o niño está atravesada por alguna de estas situaciones.

Si bien las señales no son suficientes por sí mismas, existen indicios que nos pueden ayudar a identificar cuándo una niña o niño se encuentra en riesgo:
  • Si se encuentra en lugares en los que ofrecen servicios sexuales.
  • Si obligan a una chica a someterse a procedimientos médicos forzosos.
  • Si parecen intimidadas/os y se comportan de una forma que no corresponde a su edad.
  • Si hay presencia de enfermedades de transmisión sexual.
  • Si se encuentra aislada y/o con contacto limitado con sus familiares.

En contexto de aislamiento, la detección de situaciones de violencia puede ser más difícil. Por eso es importante estar atentas/os: Si escuchás gritos, golpes en tu barrio. Si detectás cambios bruscos y marcados de comportamiento en las niñas, niños o adolescentes. Si escuchás, tomás conocimiento por cualquier vía o recibís pedidos de ayuda de alguna chica o chico.
Consultá, informate y actuá.