Violencia Física

¿EN QUÉ CONSISTE?

La violencia física es cualquier acción intencional producida por el uso de la fuerza que puede causar daño físico a una niña, niño o adolescente, sean o no visibles. A veces ocurre de manera aislada o se repite sistemáticamente.

Puede implicar algunas acciones consideradas leves:

  • Sacudones, empujones.
  • Palmada en la cola, en el brazo o la pierna.
  • Tirones de pelo, de oreja, pellizcos.
O severas:

  • Golpes con manos u objetos.
  • Cachetadas, mordeduras o patadas.
  • Quemaduras intencionales.
La violencia física está prohibida por ley, incluso cuando la ejercen padres, madres o personas al cuidado de niñas/os y constituye un delito si provoca lesiones. Sin embargo, en Argentina el 40% de los hogares utiliza violencia física y el 10% emplea castigos físicos severos1.
Gran parte de la violencia física que sufren chicas y chicos ocurre en el propio hogar y está asociada a prácticas de crianza que, en algunos casos, siguen siendo aceptadas. Se pueden ejercer con la intención de modificar una conducta que la persona adulta considera equivocada o como forma de castigo.
¿QUÉ IMPACTO TIENE?

Las violencias en cualquiera de sus formas pueden generar sufrimiento y tener distintas consecuencias negativas en la vida de las chicas y los chicos: perjudica su salud psíquica y física, afecta su desarrollo y debilita su autoestima. El impacto depende de la severidad de la agresión, la frecuencia, el vínculo con quien la ejerza y de la ayuda que puedan recibir. En sus formas más extremas la violencia física puede provocar discapacidades, lesiones graves o incluso la muerte.
¿CÓMO SE IDENTIFICA?

Muchas veces las niñas y los niños que han sido agredidos físicamente no identifican lo que les pasa, no pueden hablarlo o creen que es la forma corriente de vincularse en las familias y que son merecedores de esta forma de castigo. La violencia física puede detectarse por marcas en el cuerpo como, por ejemplo:
  • Rasguños, raspaduras, mordeduras, o moretones.
  • Chichones o partes del cuerpo hinchadas.
  • Quemaduras.
  • Fracturas, torceduras o huesos dislocados.
  • Cortes o pinchazos.
  • Problemas para respirar a causa de asfixia, ahogamiento e intoxicación.
También hay algunos comportamientos o emociones que pueden dar señales para prestar atención:
  • Sentimientos de culpa o de merecimiento del castigo.
  • Miedo manifiesto de estar con su padre, madre o cuidadores.
  • Esconder las lastimaduras o agresiones.
  • Dar respuestas para evadir o justificar las lastimaduras.
  • Conductas de autolesión.

En contexto de aislamiento, la detección de situaciones de violencia puede ser más difícil. Por eso es importante estar atentas/os: Si escuchás gritos, golpes en tu barrio. Si detectás cambios bruscos y marcados de comportamiento en las niñas, niños o adolescentes. Si escuchás, tomás conocimiento por cualquier vía o recibís pedidos de ayuda de alguna chica o chico.
Consultá, informate y actuá.

1 Encuesta sobre condiciones de vida de niñez y adolescencia. Principales resultados. 2011-2012. Ministerio de Desarrollo Social de la Nación-UNICEF. 2013.