Violencia Psicológica

¿EN QUÉ CONSISTE?

La violencia psicológica o emocional es una forma de violencia que no se expresa con golpes, sino con palabras o conductas que provocan sentimientos de descalificación o humillación. Son prácticas dañinas que, sin embargo, muchas veces se encuentran naturalizadas en nuestra sociedad y dentro de los hogares y se asocian a pautas de crianza que, en algunos casos, siguen siendo aceptadas.

Algunos ejemplos de violencia psicológica o emocional son:

  • Los gritos.
  • Los insultos.
  • Las humillaciones o desvalorizaciones.
  • Las amenazas.
  • La indiferencia, el rechazo.
  • Distintas formas de castigo o manipulación.
Según los últimos datos disponibles, en Argentina más del 60% de los hogares emplea agresiones verbales como métodos de crianza, como gritos e insultos1.
¿QUÉ IMPACTO TIENE?

La violencia en cualquiera de sus formas puede generar sufrimiento y tener distintas consecuencias negativas en la vida de las chicas y de los chicos: perjudica su salud psíquica y física, afecta su desarrollo y debilita su autoestima. El impacto depende de la severidad de la agresión, la frecuencia, el vínculo con quien la ejerza y de la ayuda que puedan recibir.
¿CÓMO SE IDENTIFICA?

La violencia psicológica parece difícil de detectar a simple vista porque no deja marcas físicas evidentes. Incluso, su fuerte naturalización hace que las chicas y los chicos no perciban como violenta la situación que atraviesan, ni tampoco las personas adultas del propio entorno.

Muchas veces, dentro del hogar, la violencia psicológica se concibe como una respuesta adecuada frente a determinados comportamientos infantiles y se encuentra justificada como forma de crianza.

Muchas niñas y niños muestran señales que no son exclusivas, sino que se asemejan a otros tipos de violencias o traumas. Las manifestaciones más comunes dependen de la edad y del desarrollo de cada niña o niño.

Quienes la sufren pueden experimentar sensaciones de temor, tristeza, ansiedad, depresión o inseguridad. También puede expresarse con conductas agresivas, dificultades de adaptación a las normas, aislamiento y cambios en su desempeño escolar.
En contexto de aislamiento, la detección de situaciones de violencia puede ser más difícil. Por eso es importante estar atentas/os: Si escuchás gritos, golpes en tu barrio. Si detectás cambios bruscos y marcados de comportamiento en las niñas, niños o adolescentes. Si escuchás, tomás conocimiento por cualquier vía o recibís pedidos de ayuda de alguna chica o chico.
Consultá, informate y actuá.

1 Encuesta sobre condiciones de vida de niñez y adolescencia. Principales resultados. 2011-2012. Ministerio de Desarrollo Social de la Nación-UNICEF. 2013.